La estaci贸n de Plaza de Armas en Sevilla

La mayor innovaci贸n en materia arquitect贸nica del XIX fue la incorporaci贸n de un nuevo material constructivo, el hierro, cuya implantaci贸n se relaciona con los criterios predominantes en la nueva arquitectura civil: funcionalidad y racionalidad.
A pesar del rechazo que produjo, en un principio, una arquitectura industrial en la que primaba lo 煤til sobre lo bello, y de la pol茅mica provocada por la creciente importancia de los ingenieros y su competencia con los arquitectos, el hierro se fue imponiendo principalmente a trav茅s de su incorporaci贸n a obras de ingenier铆a, como puentes, mercados y otras construcciones acordes con los nuevos gustos burgueses: pabellones acristalados, pasajes, kioskos鈥
Pero si hubo en el XIX un edificio representativo de este proceso, 茅ste fue la estaci贸n de ferrocarril. El nuevo medio de transporte supon铆a para la burgues铆a liberal espa帽ola un veh铆culo para la modernizaci贸n y el progreso del pa铆s. Su progresiva implantaci贸n en el territorio nacional (primera l铆nea: Barcelona-Matar贸, 1848) se acompa帽贸 de la creaci贸n de un nuevo tipo arquitect贸nico: la estaci贸n. Esta, que adquir铆a caracter铆sticas diferentes, seg煤n fuese de paso o de t茅rmino, pod铆a dividirse tambi茅n en dos clases de acuerdo a la forma de su cubierta: a dos aguas (Las Delicias, Madrid) o con carena de secci贸n curva (Estaci贸n Norte, Barcelona).
Desde un principio qued贸 de manifiesto que las dos 谩reas que inclu铆a, edificio de viajeros y hangar con marquesinas, respond铆an a realidades arquitect贸nicas diferentes: si la primera se relacionaba con los criterios de la arquitectura p煤blica y monumental, la segunda participar谩 de la evoluci贸n tecnol贸gica de la ingenier铆a nutri茅ndose con las novedades procedentes de las diversas exposiciones universales que se celebran en esta 茅poca. En relaci贸n a esto, es rese帽able la deuda de Espa帽a en este momento con otros pa铆ses, como B茅lgica, Inglaterra o Francia, en lo que a innovaci贸n tecnol贸gica se refiere.
Por otro lado, el revestimiento arquitect贸nico de la estaci贸n experimenta a lo largo de la segunda mitad del XIX una evoluci贸n desde el clasicismo rom谩ntico de imposici贸n acad茅mica, a un eclecticismo historicista que deja su huella en edificios como el de Atocha o Almer铆a. Sin embargo, las cr铆ticas de algunos que, como Ganivet, detestaban la estandarizaci贸n y uniformidad de unos edificios que deb铆an tener un mayor 芦sabor local禄 por su condici贸n de 鈥減uerta de la ciudad鈥, dejaron paso al ejercicio de una arquitectura ferroviaria de car谩cter historicista. De todos, el estilo que m谩s 茅xito obtuvo en este campo fue el neomudejarismo, de raigambre regionalista e inspiraci贸n oriental, que combinaba la plasticidad de su ornamentaci贸n con un evidente racionalismo constructivo.
El m谩s acabado ejemplo de neomudejarismo ferroviario podemos hallarlo en la Estaci贸n de Plaza de Armas de Sevilla. Se trata de una estaci贸n-t茅rmino cuyo proyecto (Santos Silva y Su谩rez, 1898) combina tres caracter铆sticas esenciales para la emergente clase burguesa: belleza, funcionalidad e higiene.
A la nave central, que contiene las v铆as, y que se cubre con una gran carena, se adosan dos cuerpos laterales que se unen en su extremo por otro central enmarcado por dos torres gemelas compuestas como minaretes con almenas y espada帽as. Para dotar al edificio de ese estilo neomud茅jar, perceptible tanto en el trabajo de ladrillo combinado con cer谩mica, como en la propia carena met谩lica, se busc贸 inspiraci贸n en sitios como la Alhambra, la mezquita de T谩nger o el Alc谩zar de Sevilla. La cubierta met谩lica se halla sostenida por una armadura con 11 cerchas de tres articulaciones, un sistema presentado en la Exposici贸n Universal de 1889. Pero 茅sta, en atenci贸n a criterios de salubridad, aparece revestida de madera para evitar que el calor absorbido por el palastro exterior se transmita al interior de los andenes. Estas consideraciones clim谩ticas tambi茅n se imponen en la apertura de ventanas de tipo 谩rabe en los muros laterales de la nave central.
En definitiva, la estaci贸n sevillana, constituye un excelente ejercicio de arquitectura civil e industrial a la que el uso del hierro dota de altura, luz y volumen.
Klara Ana Salas G贸mez
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BIBLIOGRAFIA:
- Libros:
AGUILAR CIVERA, I.: La estaci贸n de ferrocarril, puerta de la ciudad. Generalitat Valenciana, Valencia, 1988.
HERNANDO, J.: Arquitectura en Espa帽a, 1770-1900. C谩tedra, Madrid, 1989.
MORALES Y MAR脥N, JL. (dir.) y RINC脫N, W. (coord.): Historia de la arquitectura espa帽ola. Vol. 5: 鈥淎rquitectura del siglo XIX, del modernismo a 1936 y de 1940 a 1980鈥. Editorial Planeta, Barcelona-Zaragoza, 1985.
NAVASCUES PALACIO, P.: El siglo XIX: bajo el signo del romanticismo. S铆lex, DL. Madrid, 1992.
El mundo de las estaciones [exposici贸n celebrada en Madrid] noviembre 1980-enero 1981. Direcci贸n General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas, DL. Madrid, 1980.
- Art铆culos:
AGUILAR CIVERA, I.: 鈥淓staciones hist贸ricas en Andaluc铆a鈥, en PH. Bolet铆n del Instituto Andaluz del Patrimonio Hist贸rico, n潞 55, 2005, pp. 66-74.
CONDE FERNANDEZ, F.: 鈥淟a estaci贸n de Plaza de Armas鈥, en OP. Obra P煤blica, n潞 24, 1992, pp. 58-65.

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